A día de hoy

​Es la hora de enfrentarse a los miedos y conseguir lo que queremos.

Foto: Maria Dangelo

A día de hoy se produce algo curioso, y es que hay un miedo inmenso a tener que viajar solo, pedir mesa para uno, y en definitiva, a la soledad.

Pero en realidad el miedo no es a sentirse solo, sino a que vean que lo estás, y así, por el qué dirán, las calles están llenas de “amigos” que son menos que conocidos, de parejas que se basan en un poquito de cariño, y de personas que sí, van solas, pero con la mirada al suelo y auriculares, queriendo que el mundo les trague, les ignore, alejándose de la realidad.

A día de hoy, los lugares públicos están llenos de personas jugando al Candy Crush en lugar de hablando con quien se sienta a su lado, y seguro, tiene mucho más que aportar. Los restaurantes, los bares, los lugares de ocio, están llenos de personas acompañadas sin conversación, mirando el móvil, las redes sociales, los vídeos virales, todo, sin hablar.

A día de hoy si se nos acerca un desconocido, contestamos seco y lo alejamos, pues... ¿Quién será? ¿Qué querrá? ¿Por qué se acerca? Sin embargo si nos sigue en las redes es genial, uno más, un pasito más cerca de ser popular.

Y allí, en las redes, le decimos al desconocido lo que nos gusta comer, los lugares donde paseamos, incluso la dirección exacta de casa, con esa maravilla llamada ubicación.

A día de hoy todo contacto físico y/o toda relación personal con personas nuevas nos da rechazo, pero curiosamente, cuando un conocido nos presenta a un extraño le damos automáticamente confianza, será bueno si viene con él/ella y ahí sí, nos abrimos a conocer.

Puede ser que haya llegado la hora de perder el miedo a que nos vean solos, porque sí, porque quizá con nosotros mismos estamos más acompañados que muchos otros rodeados de personas.

Puede ser que haya llegado la hora de dejar de pensar tanto como nos dicen las redes sociales, y atrevernos a conocer al desconocido de al lado, a ver qué pasa.

Puede ser que haya llegado la hora de vivir la película que tanto has visto, y tanto has soñado, y ser inmensamente feliz sin la preocupación del qué dirán.

Es la hora de enfrentarse a los miedos y conseguir lo que queremos. 

El chico del fondo de la barra, que observa, escribe y calla. Siempre será mejor ser de libros que de mandos de televisión.
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