A ti, que naciste desastre

A ti, desastre, para ti son estás palabras.
A ti, que naciste desastre, que te mueves más de lo normal, que cambias de postura mil veces antes de encontrar la correcta cuando quieres dormir y vuelves a cambiarla incluso cuando ya la has encontrado.
 
A ti, culo inquieto, que pones excusas y excusas y siempre acabas dejándolo todo para el último momento, y tienes que hacerlo corriendo y deprisa, y te lo echas en cara a ti mismo. A ti, que siempre llegas tarde a todos los sitios porque “una canción más y empiezo a prepararme” y sabes que no será sólo una canción. 
 
A ti, que llevas dos horas sentado en una silla y con el culo plano pero aún no te sabes la maldita lección. Te apuesto lo que quieras a que, sin embargo, te sabes de memoria el recorrido de la asquerosa mosca que hay en tu habitación.
 
A ti, que naciste torpe, que no ves ni los bordillos, ni las esquinas y has estado a punto de caerte un montón de veces. A ti, que sales de fiesta aun sabiendo que al día siguiente te despertarás con la voz ronca y un dolor de garganta que ni te imaginas.
 
A ti, que te dicen despistado, vago, malhumorado. A ti, desastre. Para ti son estás palabras porque puedes ser desastre y genio a la vez, porque no deberías dejar que nadie te diga lo que puedes o no puedes hacer.
 
A ti, que eres tan yo, que sepas que eres capaz, que siempre serás capaz y que quien te diga lo contrario es porque es gilipollas. 
 
Henry Ford dijo una vez “Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto” y más de acuerdo no puedo estar.
 
Pd: Seremos nosotros, los desastres con patas, quienes cambiemos el mundo.
 
Un beso.
 
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