Antes buscabas sellos, ahora buscas Wi-Fi

¿Recordáis cómo era recibir una carta?

¿Recordáis cómo era recibir una carta? Sí, una carta, en papel, ¿os suena? Folios llenos de palabras escritas a mano, nada de límite de caracteres, nada de autocorrectores o mensajes instantáneos. Cartas de verdad, de las que tenías que esperar días, o incluso semanas para saber si habían llegado, de las que no tenía un inmediato doble tick azul. Cartas que hacía ilusión enviar, cartas que mantenían nuestra incertidumbre preguntándonos si habría llegado, si se habría extraviado o si el cartero la leería antes que el destinatario. Cartas que hacía ilusión enviar, pero que hacía todavía más ilusión recibir, abrir el buzón y que pusiera nuestro nombre, ver el remite y quizá sonreír. Que llegara tu madre y te dijera: "Había esto en el buzón para ti". ¿Qué es ahora el buzón? Un sonidito proveniente de algún dispositivo, un sonidito que ya casi ni nos hace ilusión escuchar, que incluso a vaces silenciamos durante un año porque no queremos más mensajes instantáneos, tenemos demasiados. No era así con las cartas, nunca nos hemos hartado de recibir cartas, ni nos hartaremos nunca, porque desgraciadamente cada día se envían menos. Ahora buscamos el símbolo de Wi-Fi, no buscamos un buzón; preguntamos si hay internet, no si venden sellos; marcamos un número y esperamos 3 toques, 4 como mucho, nada de esperar semanas para recibir una respuesta, ¿estamos locos?

Pues sí, lo estamos, deberíamos estarlo, ¿Quién en su sano juicio no querría recibir ahora una carta? ¿De verdad no te haría ilusión salir al buzón y que hubiera una carta inesperada? A mí sí, ¿loca? Puede que no sea la palabra, nostálgica, romántica... Otros lo llaman cursi. Sólo sé que en cuanto tenga la oportunidad enviaré una carta desde lejos y hasta muy lejos, que cruce fronteras, que tarde semanas en llegar, y lo único que lamentaría sería no poder ver tu cara al abrir el buzón y ver tu nombre en el destinatario.

[Colaboración: Lidia Herranz]

Las palabras son, junto con los gestos y miradas, el mejor vehículo de expresión. Estudiante de Magisterio, escritora en potencia y proyecto de fotógrafa. Escribir es mi manera de decirle al mundo que aquí hay alguien a quien deben escuchar.
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