Autocontrol

El autocontrol se lo dejo a los que no entienden nada de la vida.

Solo buscas un lugar donde perderte para encontrarte. Como el asesino que vuelve al lugar del crimen. Como el ramo de flores que termina en la basura. Como el suave aroma de su perfume que queda en tu piel cuando ya llegas a casa.  Como las grietas de la cerámica que se ha intentado pegar otra vez. Ese lugar donde siempre quieres volver, donde tus secretos están seguros.

Como las mentiras que no nos hemos atrevido a decir. Las verdades que tampoco. Como la pelota que toca el palo dos veces seguidas. Da otra calada y conviérteme en cenizas. Mézclame con whisky, alarga tu resaca de mí. Cuéntame porqué colapsan tus planetas.

Volvamos a hacerlo mal. No lo pienses con claridad. Condena las malditas reglas, no me busques nunca más. Nunca dejes de hacerlo. Pon el manos libres. Arrepiéntete mucho y encuentra la forma de vivir con ello. Complícate los días y algunas noches. Quítame todo menos el encaje negro. Léeme, porque será la única vez que te voy a escribir.

 

No quiero ser el pecado que se convierte en penitencia.

No me cortes las alas. No vueles tan alto.

No te quiero disponible. No seas nunca mío.

No me gustan los domingos por la tarde.

No me quiero bajar de la montaña rusa.

No quiero adorar tus defectos ni que tú me perdones los míos.

No quiero polvos para huir de la realidad ni mensajes de cómo ha ido tu día.

Quiero sentir la soledad sin tener tu compañía, quiero un tsunami que arrase con todo.

No voy a rogarte piedad.

No me des tu maldito orgullo ni me hagas mendigar viernes descafeinados.

No quiero una mente mediocre que castigue lo inmoral.

Quiero que el camino este lleno de piedras, quiero desangrarme entre la espada y la pared.

No quiero la paz de la tregua, no quiero las heridas de la guerra.

No quiero venir del infierno. No quiero que te quedes, no quiero que te marches.

No quiero prejuicios del Jardín del Edén.

No me muevas más el caballo. Quiero que el peón gane esta partida.

 

El autocontrol se lo dejo a los que no entienden nada de la vida.

 

Periodista (Barcelona). Escribo en caos para disimular mi paz. Las artes marciales fueron mi primer amor, pero el rock and roll me robó el corazón. Léeme, porque será la única vez que te escribiré.
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