Caleidoscopio

Hace un tiempo necesitaba que me destruyeras para escribir algo bonito.

Azul oscuro, casi negro. Tus sucios silencios. Se acabó.

Hace un tiempo nunca pensé que dos años más tarde estaría aquí, escribiendo esto.
 

Púrpura. Va sobre ti otra vez. Tu fuego, tu hielo, tu mundo paralelo.

En el que me metiste, me sacaste, me empujaste, me exiliaste.


Marrón. Avellana. Hace un tiempo que no veo unos ojos tan mentirosos.

Quitarnos la ropa, besarnos, olvidarnos, no escribirnos nunca más, caer otra vez. Mirarme en ellos, a pesar de nunca verme reflejada.


Gris. Me has hecho tan fuerte. Misteriosamente complicada, pero indestructible.

Tu pequeño gatito ya malgastó las siete vidas. Ahora soy un lobo. Y cuando estés muriendo de hambre, rezarás a la luna llena.


Rojo. Mi tono predilecto de ti.

Más fuego, intenso, quemando, ardiendo, despedirnos para siempre para después reinventar un reencuentro. A estas alturas, no cualquier demonio me quema.


Blanco. Eterno. Tu máscara. La hipocresía. Lo único puro que habitaba en tu piel ya no está.

Las mentiras son blancas y tienen los dientes afilados. Ojala que te muerdan fuerte.


Hace un tiempo el amarillo era mi color favorito.

Sonrisas, buen sabor, un punto de luz. El momento en que creí que algo en ti valía la pena, y el momento en que descubrí que nada de ti lo valía. El túnel del final de la luz vuelve a brillar.


Azul. La calma.

Después de la tormenta en la que mi barco naufragó. Me hundí, me ahogué, y no por ignorante, sino por negarme a abandonar el mar. El precio a pagar por la magia. Tan alto, tan caro. No reembolsable.


Rosa fuerte. Todo lo que perdí por coger esos taxis y perder mi mierda de tiempo contigo. Todas esas oportunidades que tiré yo misma a la basura.

Hace un tiempo yo no era así. Pero ni siquiera recuerdo quien era cuando nos conocimos.

 

Quizá era distante y verde oscuro.

Como todos los que vendrán a partir de ahora. Que sabrán sonreír, pero no como tú.


Naranja. No, ese color no está en nuestra historia.

No ha habido nunca formas geométricas. Solo piezas irregulares. Un puzzle mal planteado. Un muro de piedra. Eclipsados.


Beige. Nostalgia. Se supera, pero tu decencia está muy ausente.

Cuéntame por qué no hierve la sangre en tus venas. Quién no te dio un beso, quién te escribió un verso vacío. Con quién te acurrucabas de pequeño, quién eras cuando te mirabas al espejo. ¿Quién eres ahora? ¿Qué color somos ahora?


Negro. Los dos años de mi vida y ese agujero irremediable. 

Si tú puedes falsearlo, yo puedo combatirlo.

 

Seré tu fantasma, tu juego, tu campo de batalla.

Tu caleidoscopio.

Periodista (Barcelona). Escribo en caos para disimular mi paz. Las artes marciales fueron mi primer amor, pero el rock and roll me robó el corazón. Léeme, porque será la única vez que te escribiré.
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