¡Cómo te admiro!

Te admiro demasiado, tanto que te amo.

Te admiro… Desde lejos.

Cuando ríes y me enamoras con la sonrisa más agraciada de todas. Cuando cantas sin saber hacerlo realmente. Cuando buscas compasión con los de tu estatura, sabiendo que así eres más que perfecta. Cuando te enfureces por cosas carentes de importancia. Cuando me das esos golpecitos en el hombro que no dañarían ni a una mariposa. Cuando me cuentas tus experiencias llenas de llanto al finalizar un libro. Cuando enjuicias a los demás como si sólo fuéramos tú y yo. Cuando me cuentas aquel secreto que te dejó impactada. Cuando haces comentarios sarcásticos que todo el mundo rompe en carcajadas. Cuando te pides que te cante y que al igual que tú, no se hacerlo. Cuando me pides que te cargue y lo hago, lo cual aparentemente no te gusta pero te mata de risa. Cuando dices las cosas directas y sin tapujos. Cuando me pides que me cuide por tus dulces problemas. Te admiro.

Eres parte de mi infinita soledad, de la espantosa soledad. Eres el rocío de mi rosa. Eres la luz de mi siembra. Eres el calor en mis fríos. Eres el frío en mis calores. Eres la flor de mi jardín. Eres la copa medio llena. Eres el agua de la tierra. Eres el huracán de mi llovizna. Eres las olas del mar. Eres el rayo de sol. Eres el fuego de mi cueva. Eres el sentimiento de mi alma. Eres la energía de mi aura. Eres el trueno de mi rayo. Y eres el vacío de mi amor.

Mi admiración va más allá de todo. Puedo ver más allá de tu corazón. Tengo la posibilidad de ver tus sentimientos y sufrir con ellos. Tengo la posibilidad de ser parte en tu vida. Tengo la posibilidad de desternillarme contigo. Tengo la posibilidad al miedo y al dolor. Tengo la oportunidad de tararear y escribir música tuya y mía. Tengo la posibilidad de saber uno de tus secretos mejor guardados. Puedo volar si tú lo haces. Puedo vivir siempre si así lo quieres. Puedo romperme en mil pedazos. Puedo fraccionar mi corazón y regalarte la otra mitad si es conveniente. Puedo existir si lo permites. Puedo compartir mi oxígeno si lo necesitas. Puedo inmortalizar tu belleza si es pertinente. Puedo besarte si lo anhelas - igual que yo-. Y, puedo irme si lo deseas.

Te admiro demasiado, a pesar de que tú no lo hagas y a pesar de que tú no me ames.

Lo sabes bien. Te admiro.

[Colaboración: Juan Pablo Cantor]

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