Cuando crezcas

Cuando crezcas entenderás la esencia de la vida, aprenderás a priorizar problemas, te olvidarás del reloj. Cuando crezcas, entenderás.

Cuando crezcas entenderás que las caídas son necesarias. Te pondrán a prueba y te levantarás. Sí, por mucho que ahora niegues con la cabeza, por muy oscura que veas esa etapa de tu vida. Uno no puede vivir a ras del suelo eternamente, por muy hondo que hayas caído, te levantarás. El día que toques fondo descubrirás quién está ahí para ayudarte a salir a flote, de otra manera, nunca conseguirás discernir entre la amistad verdadera y los impostores de catálogo. Las caídas y los obstáculos son necesarios, con el tiempo, te darás cuenta.

Cuando crezcas entenderás que hay personas que te harán volar sin moverte del sitio, te harán bailar sin música; personas que consiguen que nieve, a cualquier hora, de cualquier mes, y no sientas frío. Esas personas son pura magia, cuando las encuentres, no las dejes marchar. Que formen parte de tu vida, que envuelvan tus días y tus noches, tus locuras y tus avatares. Las reconocerás porque tienen el encanto propio de esos seres que se siguen sorprendiendo por todo. Las reconocerás porque son pura luz.

Cuando crezcas entenderás que hay miradas que sentencian momentos y portazos que dicen adiós, no te resistas, será lo que tenga que ser. En tu historia habrá tantos puntos finales como puntos seguidos. Aprende de ellos y no te resistas. Si estiras mucho de la cuerda, te quedarás sin manos, sin cuerda y sin eso que intentas atar. Cuando crezcas entenderás que la vida son ciclos, que todo lo que sube, baja. Cuando estés arriba disfruta del momento, cómete el mundo teniendo en cuenta que en cualquier momento bajarás, sé fuerte y no dejes que el mundo te coma.

Cuando crezcas entenderás que los mejores capítulos de tu vida estarán marcados por pequeños detalles, por situaciones que no se pueden pagar con dinero. Amaneceres en buena compañía, locuras imprevistas, viajes que te harán ver otros mundos, risas que lo valen todo, abrazos que recordarás cada vez que cierres los ojos. Ese será tu legado. Vívelo al máximo, será lo que contarás el día de mañana. Habla con gente que ha vivido mucho, contágiate de ganas, y que no te dé miedo perder. A veces perdiendo también se gana. Que no te dé vergüenza llorar, llorar no te hará débil, solo humano.

Cuando crezcas entenderás que es muy difícil vencer a alguien que nunca se rinde. Ten fuerzas para todo menos para rendirte, pase lo que pase sigue adelante, es la única manera de avanzar, de conseguir los sueños que hoy rondan tu cabeza, los mismos que te impulsan a levantarte cada mañana. Cuando crezcas entenderás que arriesgarse es la única salida. Sea cual sea el fin, arriésgate, o la palabra fin te alcanzará antes de tiempo.

Equivócate tantas veces como sea necesario, sin necesidad de pedir permiso, sin que te importe lo que digan los demás. Sueña y arriésgate. Y hazlo ya, que la vida pasa y no te das cuenta.

P.D. No sé si algún día tendré un hijo. Si lo tengo, cuando llegue el momento, le daré esta carta y le diré: ahora, sal y vive.

Caótica, impulsiva, periodista... Juro que en otra vida seré notaria. Mis días entre letras y folios en blanco. Leo, escucho, observo, mareo un bolígrafo entre mis dedos; y justo después de hacer todo eso, me siento y escribo. Mi primera novela 'El Séptimo punto de Selleck'.
Utilizamos cookies para personalizar su experiencia. Si sigue navegando estará aceptando su uso. Más información.