Cupido ya no es lo que era

Nos encanta que nos quieran, pero nos jode terriblemente querer y que se note.

Y no lo digo yo, lo dice la vida, cada día un poco más. Cupido ya no es lo que era, ni se le parece, ni se le espera. Nadie quiere que le den con una flecha y estar enamorado, los flechazos, son flechazos y nada más. Hay flechas que se rompen con el tiempo, otras pasan de largo y otras muchas dan en el lugar equivocado, pero aun así…

Cupido ya no es lo que era, y ha pasado de Cupido a escupido por un mundo en el que el amor parece absurdo, en el que querer a alguien parece que te hace más débil cuando en realidad a todos nos fortalece. Hemos desperdiciado tantas flechas que Cupido ha decidido no malgastar su tiempo y dejar que seamos nosotros nuestros propios arqueros, en una guerra en la que todo el mundo diapara para matar y no para querer.

Nos hacemos daño mutuamente para ponerle un valor a cuanto nos queremos, ¿a más sufrimiento más amor? ¿Estamos locos? Pues parece que sí. Hemos llegado hasta los extremos, y todos sabemos que los extremos nunca son buenos. Ahora lo lógico es hacer sufrir, poner a raya a quien no querríamos separar de nosotros ni un milímetro, marcar unas normas a seguir cuando no tenemos quien sea juez de semejante normativa, en fin…

Nos encanta que nos quieran, pero nos jode terriblemente querer y que se note. No creo en Cupido porque me parece una de las mayores gilipolleces del planeta, pero ¿dónde nos hemos dejado el amor? ¿De verdad ahora querer es esto que vemos? Parejas de sábados noches, de domingos y festivos y que nunca saben que decirse pero que en realidad llevan años juntos, parejas de un mes, o semanas que se declaran amor eterno…

¡Eh, tú! Sí, tú. Vuelve. Creo que nos estamos despistando. Amor no eso. Amor es querer y poder y no solo querer. Amor es hoy, mañana y pasado. Amor es amar y no querer para follar. Un "Te quiero" se dice de verdad y si no no malgastes saliva en algo que no sabes defender. Querer es sentir y no solo tú. Amor es ver defectos y seguir queriendo locamente. Podéis llamarme anticuado, pero no me gusta este amor “moderno” de pasarela que se va exhibiendo. Me gusta el amor que se calla, el que duele, el que no se grita por fuera. Me gusta, el amor de verdad.

 

“El verdadero amor es como los espíritus: todos hablan de ellos, pero pocos los han visto". -François de La Rochefoucauld.

 

[Colaboración: Sergio Fernández]

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