Declaración de intenciones

El te quiero que te quiero transmitir no es el te quiero que, quizá, la gente esté acostumbrada a escuchar.

En verdad, no sé qué escribirte. Qué decirte o qué ponerte. Te he dicho ya tantas cosas de todas las pocas formas que sé. Cuando en realidad todo se resume en un te quiero. Pero claro, una frase tan manoseada durante tanto tiempo por todo el mundo ha perdido casi su significado. Así que, supongo que esto es una declaración de intenciones, de lo que mis te quiero significan, y quiero que signifiquen, para ti. Para que lo tengas en cuenta.

El te quiero que te quiero transmitir no es el te quiero que, quizá, la gente esté acostumbrada a escuchar.

El te quiero que te quiero transmitir no es un "te quiero porque eres perfecta". Porque no lo eres. Al menos, no en el sentido normal de esa palabra. Pero, para mí, sí eres perfecta. Es decir, eres mi mitad perfecta. La que encaja conmigo. La que hace que me brille la cara cuando hablo de ella. Y lo sabes.

El te quiero que te quiero transmitir no es un "te quiero porque estamos enamorados y en los primeros meses". Conozco esa sensación y sé que no es la que tengo contigo. Porque te quiero a ti; todo lo que has sido, todo lo que eres y todo lo que serás. Porque por mucho que pase el tiempo se que tu sonrisa va a tambalear y, al mismo tiempo, asentar mi mundo igual que el primer día. 

El te quiero que te quiero transmitir no es un "te quiero porque me quieres". No es un te quiero condicional. Desde el primer día que te vi supe que eras especial, por muy manido que suene. Pero lo sabes. Y aunque tú no me quisieras, yo te querría igualmente, porque no es algo que pueda elegir, igual que no elijo conscientemente sonreír cuando estoy contigo o echarte de menos cada centímetro que estamos lejos.

El te quiero que te quiero transmitir no es un "te quiero porque estamos juntos". Ya sabes, un te quiero de esos que vienen por la rutina y que hay que decir porque estás con alguien, y quedaría feo no decirlo. No. Cada te quiero que te digo no sale de una rutina creada en mi cerebro. Cada te quiero que te digo sale de mi corazón y de mi alma, y en cada uno soy consciente de lo que eso significa: que te voy a cuidar, que te voy a proteger, que te voy a hacer sonreír, que voy a hacerte feliz. O, al menor, que voy a poner todos mis intentos en eso. Cada vez que te digo te quiero, te estoy diciendo eso. Cada momento que te lo digo. 

El te quiero que te quiero transmitir no es un te quiero convencional, en fin. El te quiero que te quiero transmitir es un te amo. Con todas las letras.

En fin, que no sé que pedirle a los Reyes Magos o al Nuevo Año, si el 2015 ya me ha traído a la persona que llevaba pidiendo 22 años.

Graduado en Derecho, estudiante de máster, ciudadrealeño de nacimiento y madrileño de adopción/elección. Aprendiz de ilusionista y de escritor. Amigo en potencia (para desconocidos) y en acto (para ya íntimos). Ni el fuego ni internet; el mejor invento ha sido la escritura.
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