Déjame sonreír

Déjame que yo elija los días grises en los que quiero sonreír.

De vez en cuando y de cuando en vez.

Y de vez en cuando me da por sonreír y madrugar y de cuando en vez me sienta bien. Porque los días grises también tienen su encanto, y de las cosas malas aparecen buenas. Aprovechar cada momento como si fuera único está en nuestra mano pero siempre manteniendo la cordura, como cuando menos me lo espero y tu vienes y me sorprendes. Me gusta, no lo niego, de hecho podría decir que me encanta, pero también me asusta, porque me da miedo acostumbrarme a ti, a tu calor, a tu olor, a tus largas historias que tanto me gustan, a tus bromas sin sentido para animarme en mis días tontos, a que te rías de mi y de mis manías más absurdas a todas esas cosas que haces sin que yo te lo pida, y que luego desaparezcas sin más, que te vayas por donde viniste, que te quedes en nada. Mírame y llámame incrédula pero tus promesas son solo palabras y lo que hoy es quizá mañana no lo sea y prefiero cortar a ser cortada.

Déjame que yo elija los días grises en los que quiero sonreír.

Déjame sonreír | The Idealist

 
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