Enloquéceme

Te invito a que seas mi acertijo, ese que jamás podré descifrar.

Te invito a que seas mi acertijo, ese que jamás podré descifrar. Te concedo el don de trastornarme: hazlo bien. Voy a dejar que me revuelvas, que me alborotes, que me cambies los esquemas. Enloquéceme.

Te ofrezco que seas mi enigma, ese que no quiero resolver. Te lo voy a poner fácil: te prefiero así. No pretendo saber tus motivos, no quiero grandes explicaciones, no hace falta que me aclares las dudas. Desequilíbrame.

Te propongo que seas mi laberinto, ese en el que me quiero perder. Voy sin mapas: soy valiente. No me empeñaré en huir, jugaré a tu juego, no me arriesgaré a encontrar el camino que me permita escapar. Atrápame.

Te sugiero que seas mi contratiempo, ese que me estremece el corazón. Cambia tu rumbo si quieres: llegaremos al mismo lugar. Seguiré tus tiempos, me ocultaré tras las canciones, no esperaré tus señales. Enmudéceme.

Te animo a que seas mi enfermedad, esa para la que no existe medicina. Sobra la distancia de seguridad: ya he escogido padecerte. Mis órganos vitales se han ablandado hasta deformarse, estoy totalmente expuesta, soy carne de cañón. Envenéname.

Te exijo que seas mi adversidad, esa que multiplica mi energía. Intenta frenar mis ganas: no hay nada que pueda romperme. No me importa tropezar porque sé levantarme, contradigo mis propios principios, he decidido jugar a que me importas lo suficiente. Provócame.

Sé mi problema, ese que complicará todo mi universo. No tengo miedo: te tengo ganas. Quédate con mis noches, confúndeme con tus vaivenes, llévame donde nunca he estado antes. Enrédame.

Enloquéceme | The Idealist

Soy periodista y trabajo como editora de contenidos para web. Me gustaría ser constante, un poco más alta y menos sensible, pero sobre todo me gustaría ser escritora.
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