Es la última vez que te escribo

No sé cuántas veces he escrito que es la última vez que te escribo.

He perdido la cuenta. Y es que cuando ya apenas pienso en ti, cuando creo que ya lo he dicho todo, algo me hace darme cuenta de que no es así. Y no son las grandes cosas, no. Son pequeñas, diminutas, ínfimas; un olor, una canción, una expresión que solías utilizar en labios de otra persona... Y la nostalgia me golpea con casi la misma fuerza que al principio.

¿Por qué me cuesta tanto dejarte ir si me haces daño? Por más que lo intento, siento que no puedo cerrar el capítulo, y creo que eso es culpa de ambos. Porque tú estiras la cuerda, pero nunca la dejas escapar del todo, y yo sigo aferrándome desde el otro extremo.

Dan igual los consejos de la gente que me rodea, tienen la mejor intención, pero verlo desde fuera y sentirlo desde dentro es completamente distinto. Y al fin y al cabo, mi corazón es mío, y soy yo la que debe cargar con su peso, quien decido si cargo con el peso liviano de nuestros buenos momentos o el más pesado de los malos. O quizá con el peso muerto de la ausencia.

Quizá el problema sea que todo lo que guardo son recuerdos a medias. Es como si hubiésemos comenzado a ver una película apasionante, se nos hubiese acabado el tiempo, hubiésemos prometido ver otro día el final y eso no hubiese pasado. No hay final para mí. Tú, sin embargo, has empezado la segunda parte, donde yo ya no soy protagonista, sino secundaria, o un extra. Pero, eh, al menos tengo un papel. Qué triste alegrarse por eso.

Estoy harta de dejar capítulos abiertos en mi vida. Y este es el mejor momento para cerrar el tuyo, aquí, con estas palabras. Pero me temo que no lo haré, nunca lo hago. Quizá aún tengo la esperanza de volver a ser la protagonista, aunque todos sabemos que las terceras partes suelen ser basura. Y no me importa, porque me vuelves idiota.

Quizá algún día, cuando encuentre una película que me guste más. O mejor, el libro. El libro siempre es mejor. Quizá entonces escriba de nuevo que es la última vez que te escribo, y esa vez será verdad. Me guardaré las mayúsculas para mí y no te dedicaré ni una minúscula, ni una coma más, solo un punto final.

Hasta entonces, supongo que tendré que conformarme con un continuará...

[Colaboración: Deva Blue]

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