Fátum

No existe la libertad, así que juguemos con nuestra esclavitud.
Libre albedrío. Anhelo milenario de la humanidad. Motivo de reflexión para muchos y creencia para otros.
 
Dice el filósofo y psicólogo alemán John-Dylan Haynes que “en el futuro se podrá predecir el comportamiento y la experiencia de una persona a partir de su actividad cerebral”. Creemos que tenemos la voluntad de decidir, pero la realidad es que nuestras decisiones tienen vida propia.
 
Decía Ortega y Gasset que nosotros somos nosotros y nuestra circunstancia. La circunstancia se mezcla con la consecuencia y elabora nuestro inconsciente. Nos enjaulamos a nosotros mismos queriendo ser libres.
 
Es el inconsciente el que decide. Esa parte de ti que nunca llega a ser tú. Estando dispuestos a cambiar el futuro del Mundo, resulta que es el Mundo el que define tu lugar en su futuro. Es el Mundo el único que permite que alguien lo cambie.
 
Somos un patrón. Un circuito dibujado en nuestra mente que define las alternativas. La marca de la ciencia bajo el cráneo anula la metafísica.
 
Nos describen los recuerdos. Firmas escritas en nuestro cerebro que construyen nuestro ser y se almacenan en el alma.
 
Pero no dejamos de ser dueños de nosotros. Somos lo que siempre tendremos, hasta que no seamos. Creced, cultivaos, experimentad, vivid, amad... y lograréis que el inconsciente se ponga de vuestra parte.
 
No existe la libertad, así que juguemos con nuestra esclavitud.

 
 
183cm. Ciudadano sin más. Si te falto al respeto, denuncia a mi catequista. No soy fotogénico. Transformation in progress.
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