Feliz instante nuevo

Cualquier ocasión es buena para dirigirnos a donde queremos y cumplir nuestros objetivos.

“Vivo más de noche que de día, sueño más despierto que dormido, bebo más de lo que debería... Los domingos me suelo jurar que cambiaré de vida.”

Como bien cantaba 'La Fuga', las semana termina llena de promesas y sueños por cumplir; la semana, el mes, el año... todos esos tiempos límite, fronteras entre dos mundos -entre el de los malos hábitos, el que carga con el lastre del pasado, el de la infelicidad y el ideal, el prefecto, el que nos permitirá avanzar y ser quienes queremos ser- en los que resurgen una y otra vez los mismos propósitos.

La historia de siempre, que se repite cuando llega el siguiente domingo, el 31 y el día anterior al comienzo de enero. Parece que solo entonces podemos cambiar. Y, llegados a este punto, piensas bien: no es así. Esas fechas 'impuestas' por la sociedad no son más que una ilusión, un escudo, cortinas que esconden convencionalismos y miedos propios -a dar el salto, a abandonar la zona de confort y al esfuerzo-, porque si de verdad quisiésemos, sabemos que cualquier ocasión es buena para dirigirnos a donde queremos y cumplir nuestros objetivos.

Feliz instante nuevo | The Idealist

Y dirás: “No, cuando yo me propuse dejar de fumar (o adelgazar, o hacer ejercicio, o aprender un idioma o cualquier otro deseo) estaba dispuesto a conseguirlo”. Sí, te creo, estoy convencida de que lo dices en serio y de que pensabas hacerlo; pero lo que en realidad pasaba era que formabas parte de ese espejismo del que ahora te empiezas a desprender, porque refuto: si realmente quisieras una situación distinta, no te faltaría tiempo para ir a por ello. No esperarías y, mucho menos, abandonarías en el camino al logro.

No te culpes, no eres solo tú. Los medios, las películas, las series, tu familia, tus amigos, Twitter, Facebook, la sociedad, etc nos animan a ello: “Hoy es la primera página del primer capítulo de un libro de 365 hojas. Escribe una buena historia”. ¿Te suena? Chorradas.

Tú tienes el poder de renovarte a ti mismo desde el momento en que eres consciente de ello, desde que sabes que posees la capacidad de hacerlo -que ahora mismo y siempre, y te hablo a ti, al que está al otro lado de la pantalla, la tienes-. La elección, el decidir qué quieres y dirigirte a ello y la puesta en práctica de los pasos a dar para lograr tus metas, es algo que es tuyo, y solo tuyo, por lo que puedes empezar cuando quieras: mañana, esta noche, esta tarde y, ¿por qué no? Ahora.

Han pasado casi tres meses desde que comenzó el 2015. Párate a pensar en cómo van tus propósitos. ¿Bien? Enhorabuena. ¿Mal? Ya sabes qué hacer, cámbialo. En estos momentos nos encontramos en el inicio del 'año de la cabra' o el año chino, que empezó el pasado 19 de febrero. Pero ¿qué más da? Ahora que te has despojado de esos límites temporales ilusorios, que solo provocan decepción y frustración al mismo tiempo que alimentan la mentira de la que forman parte, la que dice que únicamente entonces podemos decir adiós al pasado y hola a la felicidad, a los sueños. Ahora que has despertado, que has espabilado, que eres realmente consciente de todo, ahora, te digo: ¿a qué esperas? Feliz instante nuevo.

Feliz instante nuevo | The Idealist

[Colaboración: Ainhoa Etxeberría]

 
Pienso, luego comunico.
Utilizamos cookies para personalizar su experiencia. Si sigue navegando estará aceptando su uso. Más información.