Gracias por dejarme ir

"Me tratas demasiado bien" estas fueron las palabras que acabaron conmigo, que rompieron lo nuestro.
Al fin y al cabo, ya lo sabíamos. Era cuestión de tiempo. Yo lo predije pero tu siempre lo negaste y, sin embargo, has perdido tú. No quisiste aceptar un final escrito y hoy, a pesar de que debía haberlo aceptado, soy yo la que sufro las consecuencias. 

Has aceptado que tenía razón, que la distancia rompe y cambia a las personas. En una relación ambos han de ir a la par y han de luchar juntos y debo aceptar que tú te olvidaste de la primera persona del plural.

Has preferido conjugar tu vida singular y olvidar que existía alguien más. No has sabido valorarme y mucho menos apreciarme y así es como me has dejado marchar. Te arrepentirás, lo sé y lo sabes. Pero pasará tiempo hasta que te des cuenta y para aquel entonces valorarás lo que tuviste. Pero será tarde, ya es tarde. 

Sabes que lo he dado todo por ti, que he luchado hasta el último segundo, que siempre antepuse tu felicidad a la mía y ese ha sido el más profundo de mis errores: pensar más en ti que en mí, creer que tu felicidad era más importante que la mía, creer que al darlo todo, podría recibirlo todo.

Y me equivoqué, sí, debo aceptarlo. Pero no me arrepiento y acepto mi parte de culpa por creer que tú valías más que yo. 

Cometí el mayor de los errores al no ver que tú no querías estar conmigo, que te preferías a ti mismo, antes que a cualquier otra persona, que tú eres tu propio centro, sin importar lo que pase a tu alrededor. Que siempre preferiste una fiesta a una película, una cerveza a un "te quiero". Eres un artista, es comprensible. 

Y jamás te recriminaré nada, porque fue error mío no comprenderte, pero debo darte las gracias por dejarme, por ayudarme a ver que merezco alguien que luche por mí cada día y que se levante con ganas de hacerme sonreír, que viva su vida, pero que quiera compartir un futuro a mi lado.

Gracias por hacerme ver que no eres imprescindible en mi vida, que eras una costumbre de la que me voy olvidando y un pensamiento que se desvanece en cada paso que doy. 

Tu indiferencia me ayuda a darme cuenta de la grandeza de tus mentiras. No negaré que me produces tristeza, que ver tu nombre sigue trayéndome un mal sabor de boca, pero sé que estaré bien, que ninguna lágrima caerá más por ti, porque no me lo merezco ni debo permitírmelo. 

Gracias por este tiempo, por los buenos y malos momentos, por enseñarme que una relación no termina cuando se escribe un punto, sino cuando comprendes que no debes seguir luchando por alguien que no te merece a su lado. 

Gracias, de verdad. Gracias por hacer que tus palabras me ayudaran a darme cuenta de la realidad, que tu silencio sentenciara cada certeza, que tu distancia me diese aire para entenderme.

Gracias. Gracias por dejarme, ir.

[Colaboración: Carla Vignes]

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