La felicidad no se presta

¿Eres feliz por ti mismo? ¿O hay alguien haciéndote feliz? Piénsalo.

Eres feliz. Muy feliz. Estás en lo más alto de la cumbre y, salvo por algún que otro bache, nada puede alterar esa sonrisa. Pero... ¿Eres feliz por ti mismo? ¿O hay alguien haciéndote feliz? Piénsalo. ¿Hay alguna diferencia? La hay.

Yo era feliz, pero no era una felicidad autónoma, no era mi felicidad. Esa felicidad dependía de él. Yo le di ese poder, el poder de hacerme sentir la persona más afortunada del mundo o la más miserable. Posiblemente el peor error que pude cometer. Cuando alguien tiene el poder de hacerte llorar, tarde o temprano, lo hará. Es inevitable. Puede ser inconscientemente o puede ser intencionadamente, solo esa persona puede saberlo. Y tú solo puedes esperar que, de verdad, esa persona a quién le diste tu felicidad nunca quiso hacerte daño. Pero, al fin y al cabo, solo es una ilusión.

¿Por qué planteo esto? Pues bien, supongo que a todos nos ha pasado, el entregar una confianza absoluta a la persona que más quieres, el creer que jamás se acabarán los latidos intensos con cada roce, el sentir que esa persona es más necesaria que el aire para respirar; y no te ha pasado, solo espera, llegará ese momento y solo podrás sonreír. Todo lo que se puede sentir, lo sientes, todo se conecta y permanece perfectamente unido. Y entonces algo se rompe. Y cuando todo pende de un solo hilo, miras abajo y piensas “Esto está muy alto, me va a doler”.

La felicidad no se presta | The Idealist

Si separarse de esa persona fuese solo tan doloroso como una caída, entonces yo no podría escribir esto. Si solo se tratase de un dolor momentáneo pero que desaparece a los diez minutos, entonces todo sería sencillo. Y todos sabemos que el lema que sigue la vida es “Antes muerta, que sencilla”. Si me hubiesen preguntando directamente antes de cometer esa locura ¿De verdad quieres que alguien sea capaz de clavarte una lanza donde más puede dolerte mientras intentas, moribunda, levantarte del suelo ¿Realmente quieres darle la posibilidad a alguien de tirarte al suelo de una patada cada vez que intentas recuperar tu felicidad de sus manos? No. Por supuesto que no. Eso habría respondido si alguien me hubiese avisado de que, si le regalaba mi corazón a alguien, podría controlar cada latido. Pero nadie lo hizo.

Así que, aquí estoy yo. Intentando hacerte abrir los ojos. Tu felicidad debe ser tuya, y de nadie más. No se la des a nadie. Puedes amar, puedes odiar, puedes sentir mil cosas por esa gente que te rodea. El amor es un sentimiento precioso y poder confiar en alguien también. Pero tu felicidad es algo tuyo, que no puede depender de otra persona, porque si esa persona se va, se la llevará consigo y pasará mucho tiempo hasta que vuelvas a verla. Son inconvenientes de prestar cosas. Porque, quizás esto suene algo pesimista pero, la única persona que siempre estará ahí para ti, con todas las garantías, eres .

Se feliz por ti. Haz feliz al resto por tu felicidad.

[Colaboración: S.A.V]

 
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