La pieza defectuosa del puzzle

Eres mi pieza preferida.

En el mundo de los humanos, todo se queda corto, una mirada, una sonrisa, una caricia en la espalda. Su mundo gira deprisa, nunca hay tiempo para el hoy solo existe el mañana. Son fáciles de distinguir, los verás caminando apurados, mientras se giran a ver sus rostros en cada reflejo. No te fíes de las apariencias, pues ahí donde los ves, son el ser más cruel de la Tierra y al mismo tiempo el que se cree más bondadoso.

Alegan ser racionales mientras cometen barbaries. Son en términos generales, el ser más despreciable.

Por este motivo hay que valorar tanto a las piezas rotas del puzzle, esas que no que encajan y tampoco lo quieren hacer, aunque duela, día sí, día también.

Hay que brindar con la cerveza en alto, por la verdad, aunque duela. Darle una patada en culo a la hipocresía y vivir la vida siendo uno mismo, el resto de papeles ya están cogidos.

Sigue tus sueños, como si fueran un mapa, vete paso a paso, disfrutando cada momento. No te prometo que los vayas a cumplir, yo no soy nadie para decirte eso, pero sin duda, si das lo mejor de ti, lo consigas o no, no te quedará una miserable duda.

Es tan sencillo y a la vez tan complicado. Ser quien eres, defender lo que crees y estar abierto siempre a la posibilidad de que te equivoques. Cabezas abiertas, mentes inquietas.

A ti compañera de viaje, decirte que es increíble que no te vendas en un mundo donde todo tiene un precio, que una moneda no da la felicidad y que un momento con un ser querido es mucho más importante, es algo que sabes y demuestras. Me encanta que lleves tatuado en la frente: “Vida hay una y la mía no tiene precio”.

Es de locos pensar lo que inspiras, cuando emerge de tu boca mi cita favorita en formar de sonrisa. Transformas mi apatía en ganas de seguir mi batalla, como si de un simple interruptor se tratara.

No es de extrañar que la gente observe en tu mirada eternidad. Eres puro sentimiento, ríes, lloras y vuelves al ring de boxeo llamado vida.

Eres mi pieza preferida, porque no encajas, porque eres única, porque eres tú misma.

[Colaboración: Adrian Salgado]

 
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