Las que nunca llegué a decirte

Hoy puedo decir que tus idas son más bonitas que las venidas que les siguen después.

Se te olvidó explicarme qué hacer con tantos recuerdos que me has dejado a flor de piel. Te marchaste poniendo punto final a toda esta historia sin saber que contigo seguían dos más al no irte del todo de mi vida. Se te olvidó decirme a quién debo darle todos esos besos reservados que tenía para darte el resto de mis días, a quién abrazar cuando sienta ese frío que solo tú sabes quitar.

Y pasarán los días al igual que irás pasando tú, sin yo poder hacer nada para impedirlo. Tendré que conformarme con escribirte sin que me leas, plasmando en unas líneas todo lo que se me olvidó decirte cuando acelerabas el paso entre la gente.

Se nos olvidó que a veces las despedidas llegan inesperadamente, como llegué yo a tu vida y como tú te fuiste de la mía.

Es algo maravilloso quedarme hecha trizas por ti, arriesgando todo aunque después me quede con el corazón roto. Vale la pena vivirlo. Se me cae el mundo a los pies cada vez que te marchas, pero al igual que tú te vas, la inspiración viene, porque ya sabes que nunca se me ha dado tan bien escribir de lo bonito que hay entre nosotros. Me maldije millones de veces cuando te ibas con intención de no volver.

Hoy puedo decir que tus idas son más bonitas que las venidas que les siguen después, que te vas y me dejas con muchísimas cosas que decirte entre líneas donde me gustaría quedarme a vivir. Eres el pequeño salvavidas que me anestesia de tanta realidad. A veces pienso que no estoy hecha para este mundo, que soy demasiado débil para intentar entender las cosas y prefiero vivir en una burbuja donde los golpes duelen menos. Me evado y vuelvo a acabar en ti, siempre en ti.

Podré cansarme de muchas cosas, pero jamás de soltar entre suspiros el dolor que me has causado al marcharte. Me siento un poco más a salvo después de escribir un par de líneas aunque al acabar sepa que todo seguirá igual.

Lo más seguro es que no leas todo lo que he llegado a escribir sobre ti, pero no te equivoques, escribo sobre ti para mí. Que donde duele, inspira, y por eso no suelo escribir textos alegres. Me hace feliz escribir sobre el dolor que me ha causado el estar a tu lado, que he podido palpar con mis manos lo que es querer con todas tus fuerzas a alguien a cambio de una dulce muerte constante.

Que me has hecho fuerte sin yo pedírtelo y te agradezco cada mentira porque al fin y al cabo, entre lágrimas, puedo confesarte que me has ayudado a crecer.

Hoy puedo decir que escribo con los sentimientos a flor de piel y no hay nada más bonito que sentir todo lo que escribes desde la primera palabra hasta la última.

[Colaboración: Laura González]

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