Lo que nunca te diré

Quizá en algunas noches sí que he querido que me hicieras daño, que me destruyeras los esquemas, que me complicaras la vida.

Nunca te diré que hubo en momento en el que te miré con otros ojos. Que me inspiraste fuego, química y pasión. Y también miedo. Nunca te diré que se me acelera el pulso cuando me miras fijamente. Ni que eres capaz de vaciar mi cabeza, de apuñalar mi autocontrol. 

Nunca te diré que no puedo mezclarte con el vino. Ni con mis días perturbados. Nunca te diré que siempre he odiado ir más allá cuando sé que no debo hacerlo, pero que en el fondo siempre me ha gustado perseguir las causas perdidas. Quizá en algunas noches sí que he querido que me hicieras daño, que me destruyeras los esquemas, que  me complicaras la vida. Nunca te diré que he tenido una guerra en mi mente. Que me has matado y que me has hecho sentir viva. Contigo he aprendido a compartir una cosa que no es nada. Nunca te diré que mis instintos me envían impulsos de buscar el contacto con tu piel, y con tu mente. ¿Alguna vez has pensado en llamar cuando habías tomado unas copas de más?

Nunca te diré que me gusta escucharte cuando me hablas, que mi ego se desvanece. Que me gusta tu intensidad porque se complementa con la mía. Nunca te diré que no quiero que esto se acabe. Nunca te preguntaré: ¿por qué conmigo? No entiendes que todo el mundo tiene un primer beso, un secreto inconfesable y un corazón roto.

Quizá si no hubiera estado tan profundamente demente no habría sido posible. Hemos estado cerca del paraíso. Y también del huracán. Quizá en otro momento, en otras circunstancias. O quizá en otra vida. Pero tú y yo somos tú y yo. Ahora solo me queda cruzar por las carreteras sin mirar a ambos lados y esquivar los semáforos en rojo. Y escribir todas esas cosas que nunca te diré porque soy demasiado orgullosa, o demasiado cobarde. O demasiado ingenua para pensar que estás preparado para saberlas. 

Quizá en otro vida sí. Pero en esta no.

Periodista (Barcelona). Escribo en caos para disimular mi paz. Las artes marciales fueron mi primer amor, pero el rock and roll me robó el corazón. Léeme, porque será la única vez que te escribiré.
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