Lo que pudo ser y no fue

Me habría gustado compartirte todo lo que soy.

Quiero escribirle a lo que pudo ser y no fue. Quiero escribirle a lo que pudo ser y no fue porque sólo escribiéndolo puedo convertirlo algo eterno, sin importarle demasiado a éstas líneas que decidieras que era mejor no ser.

Podría haberte atrapado entre mis sábanas para recitarte poesía y, perdón por la expresión, pues jamás me planteé, ni por un segundo, aprisionarte ni ninguno de sus posibles sinónimos. Podríamos habernos pasado eternidades debatiendo sobre cosas ajenas (o no tan ajenas) a nosotros. Podría haberme pasado horas queriendo descubrirte cada vez más, sin límites, con total sinceridad, sin miedos, con absoluta confianza. Podría haberte llevado a recorrer mil bares repitiendo esa noche, ese beso.

Me habría gustado compartirte todo lo que soy, todo lo que me hace ser. Me habría gustado poder compartir cada pequeño detalle de mi vida contigo, para hacerte partícipe de ello. No te imaginas lo que me habría gustado dejarte volar, verte ser de verdad quién eres y no quien aparentas ser, porque, seamos sinceros, ocultas más de lo que deberías. Me habría encantado poder decirte que eres mucho mejor que el resto por infinitos motivos que a veces parece que te molestas en encubrir, aunque más me habría encantado hacerte ver lo increíble que me resultas y que puedes llegar a resultarle a los demás. Lo peor de todo, y aunque me duela admitirlo, es saber que también podría haberme pasado los días enamorándome de ti, de lo que eres, de lo que serás.

Maldita dulzura la tuya, me encantaría que pudieras leer lo intensa que puedo ser, me encantaría que fueran tus ojos los que juzgaran estas líneas, porque en el fondo, hablan más de ti que de mí.

Y me retiro ya, porque no es apto para cualquier mente saber qué más cosas me encantarían.
 
[Colaboración: Raquel Diaz]
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