Loco cobarde y valiente temeroso

Yo me ocupo de encender el día, pero me hace falta alguien que pueda encender la noche.

He de reconocer que soy un loco cobarde y un valiente temeroso. Esa locura que te aferra a vivirlo todo como si fuese el final, careciendo del valor para poder encontrar a la persona que te pueda acompañar toda una vida.

Valiente para empezar mil aventuras, cada cual más difícil que la anterior, pero terminando todas por el temor de empezar a sentir eso que ya habías sentido con la persona que te apagó.

Hablan las malas lenguas que soy pura dinamita. Pero jamás han intentado sacarle partido. Siempre me ha resultado muy sencillo alocar momentos y disfrutar de días simples convirtiéndolos en especiales, tan sencillo como respirar.

Puede que ese sea el único resto que queda de mí después de tanto que he perdido, pero sé que aún tengo que olvidar. Olvidar y recuperar restos que aún están muy lejos y que seguro me ayudarán a reponerlos.

Es hora de levantar las persianas, sacar una buena copa con un par de hielos y beber un trago de Seagram’s. Yo me ocupo de encender el día, pero me hace falta alguien que pueda encender la noche.

Ahora dudo, creo que me he convertido en un cobarde loco y un temeroso valiente.

[Colaboración: Alejandro Núñez]

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