Los días no vividos

No se puede avanzar sin abandonar. Besar sin dar la espalda. Elegir un camino sin dejar de recorrer otro destino.

Dicen que reconforta más regalar, que te regalen. Agradecer, que te agradezcan. Ayudar, que te ayuden.

No puedo asegurar que esas afirmaciones sean ciertas. He tenido ciertas experiencias que apuntan en esa dirección, pero todavía no puedo confirmarlo. Pero sí puedo deciros algo. Duele más decepcionar, que te decepcionen. Dañar, que te dañen. Doler, que te duelan.

No se puede avanzar sin abandonar. Besar sin dar la espalda. Elegir un camino sin dejar de recorrer otro destino. Creo que las lágrimas de felicidad no son tal. Son el contrapeso que se debe pagar por una sonrisa plena, unas lágrimas por las otras felicidades que no fueron.

Entrad en un mundo diferente. Un mundo de todas las elecciones que no tomásteis. De todos los caminos no andados. Tomad vuestro tiempo, pensad si un camino es mejor que otro y pensad si cambiaríais el rumbo. Y decidme cuál es vuestra escala para medirlo.

Toda elección conlleva sus posteriores arrepentimientos. Nadie está libre. Siempre quedará la pregunta. Aunque estés seguro de tu decisión. Tu menta viajará a todos esos finales alternativos de tus historias y a todos esos nuevos comienzos nunca conocidos. Los seres humanos, para mal o para bien, tenemos imaginación. Y aspiramos a una felicidad plena continua inexistente, al menos en este mundo. Eso también nos hace magníficos, ambiciosos. Inconformistas que mueven el mundo. Inconformistas que nunca podrán estas satisfechos. Inconformistas. Y todos somos así, y todos somos susceptibles de caer en la incertidumbre. 

Pero supongo que, hay veces, en las que se debe avanzar y elegir un camino, con la única ambición de acabarlo o, incluso, crearlo. Porque si te quedas en medio, te atropellan. Y así, el ser humano se convierte en 50% elección y 50% descarte. Para agarrar algo con la mano, debes soltar primero lo que ya tenías. Para coger algo lejano, debes pasar de largo de lo cercano; para coger algo cercano, detenerte y dejar que lo lejano se distancie. Aún así, confío en que todos los caminos te lleven a tu posición correcta en el mundo, con atajos o con rodeos.

Por ello, no-brindemos por todos esos no-días, esas vidas que no hemos vivido. Por todas esas posibilidades que no hemos explorado, a cambio de explorar la que actualmente vivimos. Y, en homenaje a todos los descartes, vivamos plenamente nuestra elección. Que hayan servido para algo.

Graduado en Derecho, estudiante de máster, ciudadrealeño de nacimiento y madrileño de adopción/elección. Aprendiz de ilusionista y de escritor. Amigo en potencia (para desconocidos) y en acto (para ya íntimos). Ni el fuego ni internet; el mejor invento ha sido la escritura.
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