Lugares

Me empeño en desobedecer eso de: Al lugar donde fuiste feliz no debieras tratar de volver. Hay lugares que no tienen dueño pero pertenecen, en cierta manera, a ti.

Hay lugares que laten demasiado fuerte y yo me empeño en volver desobedeciendo aquello de que: al lugar donde fuiste feliz no debieras tratar de volver. No acierto a entender cómo funcionan las casualidades, el destino o lo que sea, por qué algunos espacios fueron y son el escenario de tantas historias igual que existen fechas especialmente sensibles o canciones continuamente recurrentes. Por eso vuelvo y me revuelvo, por eso el nudo en el estomágo, por eso la punzada en el corazón. Es fácil pensar que ha pasado el tiempo suficiente como para haber terminado con todos los restos del desastre, pero no soy inmune a que un rincón concreto tenga aún la capacidad de acelerarme la respiración. Hay lugares que no tienen dueño pero pertenecen, en cierta manera, a ti. Me he vuelto muy supersticiosa: evito pasar por la calle donde nos despedimos, ciertos bares se han convertido en territorio prohibido y soy incapaz de comprobar si el banco del parque en el que nos besamos por primera vez sigue en su sitio. Tengo marcados en el mapa varios puntos que para mí han dejado de existir.

Sin embargo lo cierto es que ya no recuerdo su olor, ni su voz, ni el color de sus ojos, ni el tacto de su mano palma con palma con la mía, ni el de su lengua erizando cada tramo de mi cuerpo. Ya se me han olvidado nuestras costumbres, sus manías y mis neuras, que formábamos un tándem perfecto y que me anulé a mí misma por amor. 

Lugares | VOCES The Idealist

Soy periodista y trabajo como editora de contenidos para web. Me gustaría ser constante, un poco más alta y menos sensible, pero sobre todo me gustaría ser escritora.
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