Madrid está imposible

Le falta música, le falta luz, a Madrid le faltas tú.

Tienes que saber que Madrid sin ti está imposible, que se han caído a trozos algunas esquinas y bastantes bares en Malasaña y Lavapiés han decidido cerrar. Es que la cerveza ya no sabe igual, según me han dicho.

La Cava Baja está de capa caída, el estanque de El Retiro se ha vaciado y a Neptuno se le ha caído el tridente. Me cruzo con gente por la calle que me para porque quiere saber qué está pasado. “¿Pero es que no va a volver?”, me preguntan a diario. Y yo no sé qué contestar aunque conozco la respuesta perfectamente. Le falta música, le falta luz, a Madrid le faltas tú.

Los del metro se han puesto en huelga: no merece la pena seguir con ese ritmo absurdo de cargar y descargar viajeros. También ha cerrado Doña Manolita, porque no hay premio gordo que pueda aliviar tu ausencia. Incluso se habla de que este año en San Isidro no pintan nada los chotis, ni las rosquillas, ni las flores. Que no hay ninguna gana de fiesta. Que no hay nada que celebrar.

Algunas calles han tenido que cambiar su nombre y tienen a los carteros despistados. Bravo Murillo ha pasado a ser “donde me dijiste que me querías por primera vez”, la calle Galdo es ahora “la de la casa de los 100 escalones”, Doctor Esquerdo se ha ganado la categoría de “primera avenida”, San Vicente Ferrer es la “calle de los mil besos” e incluso la Puerta del Sol ahora se llama “el sitio donde quedábamos para merendar”.

Cada rincón parece entristecido y es que no hay ni un recoveco que no haya llorado conmigo.
Ya no hay escondites porque todo está oscuro y nada ni nadie es hogar.

(Es urgente que vuelvas).

Soy periodista y trabajo como editora de contenidos para web. Me gustaría ser constante, un poco más alta y menos sensible, pero sobre todo me gustaría ser escritora.
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