Ni un adiós ni un hasta siempre

Recuerdas aquel último beso y te alegras de no haber pronunciado un adiós ni un hasta siempre.

Cuando llegas a cierta edad hay cosas que has vivido las suficientes veces como para predecir lo que va a suceder y preparar la artillería necesaria para enfrentarte a ello. Sabes - aunque lo olvidas de vez en cuando - lo que te conviene y lo que no; y evalúas si el aporte positivo supera al negativo antes de embarcarte en nuevos proyectos. Aprendes a sospechar cuándo alguien no es de fiar o con quién debes andarte con pies de plomo, qué situación se te puede ir de las manos y en cuál tendrás que hacer uso de tu inagotable paciencia, cuándo sacar el carácter y cuándo agachar la cabeza y dejarlo pasar, quién te va a hacer feliz y quién te hará sufrir y también quién conseguirá ambas cosas a la par o una tras la otra – da igual el orden.

De la misma manera detectas lo que se quedará en una noche de lo que se convertirá en algo más, lo que puede mejorar con el tiempo y lo que se termina sin necesidad de que nadie haya sacado el cartelito de “the end”: basta un pequeño gesto o una sucesión de detalles insignificantes para componer un desenlace tácito, de esos que suceden en silencio sin necesidad de una larga conversación llena de reproches y lágrimas, de esos en los que no existe un portazo ni un grito, de esos en los que el final es una mirada o un beso que no se anuncia como el último (pero que sabes que lo será).

No hay un adiós ni un hasta siempre.

No existe un "ya te llamaré" ni un "estamos en contacto". No hay promesas in extremis ni mentiras para endulzar el trago amargo. Todo fluye lentamente, de manera muy suave: se van pasando los días, las semanas, los meses y entonces, de repente, te das cuenta de que ya no echas de menos nada, que el sol sigue saliendo por donde siempre y tú sigues sonriendo, que has pasado página casi sin querer y recuerdas aquel último beso y te alegras de no haber pronunciado un adiós ni un hasta siempre. 

Soy periodista y trabajo como editora de contenidos para web. Me gustaría ser constante, un poco más alta y menos sensible, pero sobre todo me gustaría ser escritora.
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