No lo siento

Cúlpame. Muérdete los labios de madrugada al pararte en tu puerta buscando las llaves y date cuenta de que ya no encajas.

No lo siento. Por favor, no me perdones. Que la función ya ha terminado, y me has propuesto bajarme de los tacones e irme a tu casa, y de veras que esta noche no quiero morir contigo. Me quedaré despierta, pintando poesía en las paredes de cualquier portal en el que no vivas, dejando trampas para ratones en los bares que frecuentas, para que, cuando vuelvas a mentirme intentes correr y esta vez seas tú el cojo. Quien bien te quiere no querrá que llores, que a estas alturas más vale bueno desconocido que malo por escocer. 

Cúlpame. Muérdete los labios de madrugada al pararte en tu puerta buscando las llaves y date cuenta de que ya no encajas. Y al fin y al cabo no los ataste todos, marinero,  y se me ha acabado el tiempo establecido para desanudarte, otro día. Para desnudarte puedo hacerlo cualquiera. Ya te cuelgo yo, si eso. No sé cómo decirte esto, pero no eres tú, soy yo, que ya no quiero fingir que el problema no eres tú. ¡Ay! Con lo mal que nos queríamos, me dan ganas de llover.

Silencio, que me alimento de las veces que amaneces en mitad de la oscuridad, sobresaltado, entre sueño y sueño, como un sol quemado; y espero el momento oportuno para enterrar mis mariposas en paz. ¿Cómo le cuento ahora a mi desahuciado estómago que fui yo quien les dio caza? Yo que te pedí que te cansaras conmigo. Tú que me dijiste deshojémonos. Y vaya si lo hicimos, hasta secarnos.

¿Sabes? Yo de pequeña transportaba hormigas de un lugar a otro para que los niños no las pisaran en el patio del recreo, y ellas me picaban. Ya entonces debí entender que prevenir no te salva de que tengan que curarte después. Pero yo siempre he creído más en eso de nunca digas de esta boca no beberé, hasta ahogarte en la última gota que lloró en el vaso.

No vengas a decirme que el clavo que clavaste claro que se saca con otro clavo, porque, ¿sabes?,  clamó que me clavó. Y solo he vuelto para dejarte clavado asique por favor, no me perdones.

No lo siento.

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