Para siempre hasta nunca

"Te querré siempre" me dijo esa persona que no me ha vuelto a hablar y que cuando me ve, no puede aguantarme la mirada.

Una vez alguien me dijo "en el momento en el que te paras a pensar si quieres a una persona, ya has dejado de quererla para siempre". No sé si saldremos vivos de esta. No sé si dudar, que según tengo entendido es una cualidad humana, puede condenar tan cruelmente un sentimiento.

Pero después de tantos gin-tonics, llaves devueltas, ropa por el suelo, gritos de amnistía y copas de vino con sabor a reencuentro, me he dado cuenta de que el para siempre, solo dura unos instantes. Una minúscula parte de un tercio de la mitad de tu vida. 

He perdido el contacto con aquello que me hacía más vulnerable, más naíf, más blanco perfecto. He perdido el contacto con la realidad. Me he convertido en la amante de los monstruos que duermen debajo de mi cama. Porqué el demonio está en todas partes. Pero no ese demonio que castiga los pecadores y deambula entre paredes de fuego. El otro. El demonio que se asecha en los hombros de las mejores intenciones, el que llama a tu puerta cuando ya te habías convencido del exorcismo, el que puede escabullarse por debajo de tus sábanas y mutila tus atrapa-sueños.

El demonio del “para siempre”. Esa fina línea entre un te quiero y un hasta aquí hemos llegado.

"Te querré siempre". Me dijo esa persona que no me ha vuelto a hablar y que cuando me ve, no puede aguantarme la mirada. Y sus ojos me contaminan de ese rencor que me guarda cada vez que nos cruzamos. 

"Siempre estaré contigo". Me dijo esa persona que prefirió desaparecer de mi vida sin más explicaciones que "algún día podré contártelo". Y me lo contó, y las declaraciones fueron una basura. Pero ya no te quiero, amor.

"Siempre has sido tú". Me lo soltó, mirándome a los ojos, agridulce, doloroso, una batalla perdida por el orgullo que nos separó todo ese tiempo y que aún ahora, crea un océano entre nosotros. Nunca aprenderemos a navegar.

Prométeme que esto será para siempre”. Y lo fue para unos instantes, pero el para siempre solo duró hasta que mi amiga decidió absorberse por un amor tóxico que la separó de todas las noches, risas, tardes de cine y cafés que compartíamos juntas.

"Siempre quiero volver a ti". Nunca me lo dijo, pero yo lo sabía. Sabía también que nunca lo diría, aunque no hacía falta. Tu intensidad siempre tan bien complementada con la mía. Tu silencio siempre tan bien cuidado, para no chocar contra mi pérdida de control. Tu vida ya con todas las piezas encajadas, sin lugar físico para una pieza irregular. Has logrado permanecer cerca de tus fantasías más oscuras?

Siempre serás lo más importante para mí”. Lo soy aún? Dímelo, tú que me diste la vida sin yo pedirte nada. Tú que ya no me escribes, que has confiado en mi independencia y me has dejado ser una rebelde sin tener que pelear más por ello. Tú que ya no te molestaste en regalarme nada para mi último cumpleaños.

Siempre serás especial”. Tú para mi también. Porque todos hemos intentado rehabilitarnos de esa adicción que nos consumía poco a poco. Porque el primer beso no puede borrarse. Porque fuimos dos siluetas que se pisaban los pies al bailar, y ahora somos dos extraños que no pueden recordar ni olvidar.

Para siempre, hasta nunca.

Periodista (Barcelona). Escribo en caos para disimular mi paz. Las artes marciales fueron mi primer amor, pero el rock and roll me robó el corazón. Léeme, porque será la única vez que te escribiré.
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