Personas

Yo solo veo personas.

Abre la ventana y mira. Mira a las personas que caminan por la calle. Observa.

¿Qué ves? Ese es joven. Ese viejo. Esa mujer lleva burka. Esa otra mujer lleva hábito. Ese lleva una bufanda del Atlético de Madrid. Ese otro, del Deportivo de la Coruña. Pero están tomando cañas juntos.

El hombre trajeado es recogido por una limusina. A unos metros pide comida un mendigo, en la esquina. Esa persona es tu vecino, y sabes que es de derechas. En cambio, su hijo, es de izquierdas. Esos dos chicos van juntos a clase, aunque uno suspende y otro aprueba. Es decir, sus profesores dicen que uno es tonto, y otro es listo.

En la calle ves a una pareja heterosexual cogidos de la mano. Detrás, una pareja homosexual haciendo lo mismo. En la misma acera, no en la de enfrente.

Hay diferencias más obvias. Ese es negro, ese blanco. El primero es español, y el segundo sudafricano. Y los dos se dirigen al mismo colegio a recoger a sus respectivos hijos, que son amigos desde el primer día, porque a los dos les gustan los Minions.

En un portal, un musulmán llora por los atentados de París, al igual que el sacerdote cristiano, el rabino judío, el agnóstico y el ateo.

Ves todo eso. Pero en realidad no ves eso.

Abre la ventana y mira. Mira a las personas que caminan por la calle. Observa.

¿Qué ves? Hay más semejanzas que diferencias. 

¿Qué veo? Yo solo veo personas.

Graduado en Derecho, estudiante de máster, ciudadrealeño de nacimiento y madrileño de adopción/elección. Aprendiz de ilusionista y de escritor. Amigo en potencia (para desconocidos) y en acto (para ya íntimos). Ni el fuego ni internet; el mejor invento ha sido la escritura.
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