Que nos consuman las llamas

Te ofrezco mi alma para que la destruyas. Te ofrezco mi cuerpo para que me consumas.

Voy a dejar que me inspires, que me respires.

Voy a recordar el roce de tus manos despertando cada célula de mi cuerpo, cómo tus labios buscaban los míos intentando encontrar el paraíso en ellos. Suspiras y sonrío. Entonces, levanto la mirada, me paro en tus ojos, me miras y disparas, me desangro por la herida y me engancho al dolor como si fueras heroína.

Me declaro adicta, pero no quiero la cura.

Te ofrezco mi alma para que la destruyas. Te ofrezco mi cuerpo para que me consumas.

Soy de esas que no se enganchan, que odian el amor en todas sus vertientes, que prefieren una copa de vino a un beso de buenas noches. A la que el corazón le bombea veneno, porque la sangre es demasiado cálida. La que nunca creyó en las princesas de cuento y prefirió creer en Ares. La que cuando decían "te quiero" los intercambiaba por un "lo siento".

Nunca vi una sonrisa que golpeara tan fuerte. No sabía que el azul ganaba siempre. Ni que un solo momento bastara para derribar la muralla. Me siento como Troya en el momento previo a ser conquistada.

Ardamos juntos, que nos consuman las llamas.

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