Que te quiten lo bailado

El viento suave moviendo tu cabello, una temperatura agradable y unas risas por alguna tontada que alguien ha dicho a lo lejos son suficientes para ver que sí, que estas pérdida.

Hoy me despertado filosófica, rebelde y preguntona. Hoy me he despertado sin sentido y sin certezas y con miles de preguntas que creia ya respondidas, y mi cabeza era solo caos, como mi cuarto, como mi vida, como yo. Solo caos, es todo lo que soy.

Hoy me he despertado, he caminado hasta la cocina, he fregado una taza y he desayunado mirando a la nada, como cada mañana. Con la mente en blanco y un poco en las nubes. He ido a clase, he escuchado (mas o menos) a mis profesores, me he vuelto a casa, he hecho la comida y he comido, como cada día. Y a eso de las cinco me ha dado la vena filosófica y me he empezado a hacer preguntas estúpidas y absurdas, ya sabes, de esas de cuando eras pequeño del tipo: "Mamá y las nubes, ¿a qué huelen?", y tú madre se te quedaba mirando, probablemente pensando que es lo que te había hecho llegar a preguntarte eso, y te miraba, sonreía y contestaba "Yo que sé hija", y tú te quedabas con la duda pero te ibas y, aunque nadie lo sabe a día de hoy, sigues haciendote la misma pregunta.

Hoy me ha dado por ahí, por ser un poco niña, un poco ingenua. Hoy me he despertado, he mirado al cielo en algún momento y he pensado que no entiendo el concepto de vida que tienen muchas personas, ni su concepto de felicidad, ni su nada. Porque yo hay días que sólo necesito que un rayo de sol se cuele entre mi persiana para darme los buenos días o un "Me he acordado de ti" de alguien con quien hace mucho que no hablo. Hay días en los que una guitarra mal afinada y un montón de gente, de esa a la que conoces porque sí y que te cambia un poco la vida, es lo que necesitas para respirar profundamente y sentir eso que para muchos parece inalcanzable y que se llama felicidad.

Hay momentos en los que el viento suave moviendo tu cabello, una temperatura agradable y unas risas por alguna tontada que alguien ha dicho a lo lejos y que no has llegado a oír son suficientes para ver que sí, que estás pérdida, que no sabes que vas a hacer con tu vida, que puede que seas mucho caos y muy poco orden pero, joder, lo feliz que te sientes en algunos momentos no puede describirse.

Aunque sólo seas caos, desorden e incertidumbre, que te quiten esos pequeños atisvos de felicidad, ese rayo de sol colándose por tu persiana o esa guitarra de un domingo por la tarde.

Que vengan a intentar quitarte lo bailado, que tengan huevos, que sean valientes y que vengan. Yo les deseo mucha suerte porque, en mis recuerdos, solo mando yo y cuando todo sea gris, serán esos recuerdos el rayito de luz que ilumine mi vida.

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