Queremos un amor de película

Queremos un amor de esos, con besos apasionados y cuerpos perfectos, perfectamente encajables el uno con el otro.

Somos tan simples en nuestros deseos, tan predecibles en el amor. Todas las personas queremos lo mismo en algún momento. Todos queremos un amor de esos de los videoclips de las canciones de amor.

Queremos un amor a todo color y con mucho calor. Con bailes a un paso de la cama, botellas de cava o champán, con sábanas de seda y poca ropa y caricias a quemarropa. Un amor que comience en verano para que en invierno podamos abrazarnos compartiendo un sofá y pocas palabras.

Queremos un amor de hoteles varios, de aventuras. De comernos hasta en los pasos de cebra y rendirnos al deseo en cualquier acera. Queremos un amor de esos, con besos apasionados y cuerpos perfectos, perfectamente encajables el uno con el otro.

Queremos un amor en blanco y negro, un amor casto de las fotos antiguas. Buscamos un amor de los de los sueños, con sonrisas perfectas, hechas a la medida de los amores de verano.

Todos queremos un amor de los de las canciones de amor, un amor de balada de rock, un amor con ritmo de rap y alma de blues. Todos andamos en busca de un amor de esos que se vuelven lentos en los momentos que se precipitan al vacío y demasiado rápidos en los momentos de decirse adiós. Porque sino duele, no es amor.

Todos.

Al fin y al cabo.

Queremos un amor de película.

De esos que  continúan hasta el “te quiero para siempre”, para siempre que no sea nunca.

Todas al fin y al cabo, queremos a alguien que nos escuche y nos acaricie en invierno, que baile en verano y se deje llevar en un hotel o en cualquier portal con poca luz.

Todos al fin y al cabo, queremos a alguien que nos bese y nos abrigue cual sábana. Que nos dé calor hasta fundirnos cual estrella que murió.

[Colaboración: emme García]

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