Todo sobre ti

Me quedo con tus sonrisas, tus miradas, tus buenas noches y tus buenos días.

Me quedo con tus sonrisas, tus miradas, tus buenas noches y tus buenos días. Me quedo con tu calor y el recuerdo de tus abrazos. Me quedo con el recorrido de tus labios en los míos, las chispas que hiciste saltar con tus dedos en mi piel.

Me quedo con cada palabra que dijiste y con todo aquello que no hizo falta que dijeses. Me quedo con los silencios, los suspiros, los ojalás. Me quedo con el color de tus ojos y el sonido de tu voz.

Pero sobre todo me quedo contigo, porque llenas cada rincón de mi cuerpo de calor, porque has demostrado que sabes erizar mi piel mejor que nadie. Sé que, si te pido que no me sueltes, me agarrarías tan fuerte como fueses capaz. Los atardeceres se llenan de respiraciones contenidas cuando eres tú quien los disfruta conmigo. Incluso las tardes de lluvia dejan de ser tan melancólicas.

Podría decirte mil veces cuánto echo de menos tus susurros, pero sería complicar algo ya complicado de por sí. Podría contarte todo lo que pasa por mi mente y aun así no sabría explicarte lo que me pasa dentro, aun sabiendo que me entiendes mejor que nadie.

Sé que da miedo. Sé que asusta el abismo que tenemos delante, pero incluso aunque el viento nos empuje hacia abajo, sabemos cómo luchar para hacerle frente. Hemos trazado caminos a acuarela sobre un papel que parece demasiado fino como para aguantar tanto. Pero somos dos, no uno solo, y con nuestras manos podemos impedir que se rompa.

Sí diré que la vida, para mí, se mide en canciones, y tú representas cada una de mis favoritas, sonando en el momento justo, recordándome que mi historia es una gran obra de orquesta y que entre canción y canción siempre hay un pequeño descanso.

Porque puede que, algún día, tú también llenes mis silencios.

[Colaboración: Laura Sancho]

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