Todo terminó

Deberíamos dejar de lamentarnos cuando es demasiado tarde y aprender a sentir esa adrenalina en el momento oportuno.

Y sin dudar, te encuentras en el mismo camino sin salida, sin saber cuál es la mejor opción para poder seguir en este juego al que llaman vida, ante determinados comentarios que hacemos, donde todos creen saber lo mejor que es para ti, donde parece que tus decisiones son siempre las incorrectas, pero que cuando llega el verdadero momento de la batalla, nadie sabe que sientes o que te hace seguir con vida.

“Todo terminó”.

A lo largo de nuestra vida, nos encontramos con determinadas decisiones que están hechas para tirar o bien por un camino, o bien por el otro.

Un camino, parece tan asequible, tan factible, tan fácil, que sólo te falta un empujón para darlo, pero a pesar de que lo fácil, suena alentador, entendemos como lo difícil atrae más, nos enseña cómo la adrenalina de nuestro organismo sale de la mejor manera, sólo con vivirla. Sin duda, es un buen camino para hacernos sentirnos vivos. Es ese mismo camino que te enseña la verdadera naturaleza de las cosas, el verdadero pasatiempo de la vida, el pequeño límite entre la locura y la inocencia.

Entonces, entendemos como todo lo que creímos fácil queda atrás, como a lo que aspirábamos o lo que sentíamos era simplemente una marca más en nuestra piel, porque son en esos pequeños momentos donde por muy negro que parezca, seguimos queriendo sentir esa adrenalina que el mismo nos arrebató sin motivo.

Podrán pasar años, muchos años hasta que volvamos a sentir la misma adrenalina, o quizás, no la volvamos a sentir, y son en esos recuerdos que quedaron grabados en nuestra memoria, los que nos han hecho querer seguir un poco más adelante, aun sabiendo que el abismo de nuestra vida estaba ahí.

“Todo terminó”.

Dos simples palabras que pueden desembocar en nuestra vida, la ruptura de nuestra estabilidad. Dos simples palabras que llegan a darnos a entender cómo una persona puede llevarnos un trozo de nuestra vida.

Y cuando te das cuenta de eso, empiezas a revivir la pequeña rutina que antes parecía odiosa, que antes odiabas el sabor de su pasta de dientes, que te aterraban sus locuras de niño, que aborrecías el olor de su coche, y son en esos momentos, en los que sabes, que echarás de menos hasta lo que antes querías quitarle.

Por eso necesitamos darnos cuenta lo que tenemos, aprovechar lo que somos, y quién nos hace sentirnos vivos, con sus pequeñas manías, antes de echarlo de menos, porque un día despertaremos y puede que sea tarde.

No podemos dejar que el “todo terminó” nos robe algo que creímos perdido, algo que buscábamos, algo que quizás a alguien no le gustaba, pero que simplemente a ti, te hace feliz. Es a ti a quién sus manías te hacen sentir vivo. Es a ti, quién el organismo hace sudar. Es a ti, que incluso conociéndolo bien, te sigue haciendo temblar hasta una cita. Es a ti, quién los buenos días se convierten en maravillosos, sólo con el olor de su colonia en tu almohada. Es a ti, a quién a pesar de todos los errores que hayas cometido en el pasado, sigues sin poder creerte que te haya tocado tanta suerte, y sobre todo, por el cual no dudarías en volver a cometer los mismos errores, si ello, te lleva a ese destino

Puede que salga o no salga bien, pero al menos dentro de ti, quedará la sensación placentera, de que has sabido aprovechar esos pequeños momentos que parecen rutina, mejor que nadie.

Quizás el mundo nos enseñó a soñar,
pero sin las realidades no sabríamos vivir”

Intento de psicóloga, soñadora, vitalista. Que sueña con cambiar el mundo a través de las palabras. Amante de los pequeños placeres de la vida y de perderme por ciudades desconocidas con mi cámara en una mano y mi cuaderno en la otra.
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