Tu espalda se mide en lunares

Quiero todo, y lo quiero con él.

No es que necesite estar en todo momento contigo, ni que sienta que no puedo vivir sin ti, una relación no se basa en limitar al otro a un solo sentimiento. Lo bonito que tiene es poder tener la libertad de hacer lo que quiera, pero querer hacerlo contigo, que cada vez que te vea sea como si me faltara el aire, y los segundos pasasen como si fueran horas hasta que estoy entre tus brazos. Saber que todo es real, pero que parezca que no lo es, que cada día se sume algo más a tu perfección. Intuir que cada lunar que tienes es un beso, hasta que se hagan infinitos o nosotros queramos alargarlos, como alargamos los días, estirando las horas hasta tal punto que parecen no estar definidas por algo tan simple como 60 minutos - incluso una vez llegué a contar 74 veces 60 -. 

Lo que más me asombra es poder comunicarme contigo sin necesidad de hablarnos, ni si quiera de mirarnos. Estar los dos, sin nadie más y tan juntos que parecemos uno solo. Decir una cantidad de cosas cursis que nunca habríamos imaginado que saldrían de nuestra boca y no sentir vergüenza alguna por ello. Sabemos que no queremos imitar burdos prejuicios de amor adolescente, ni si quiera de historias tan románticas de esas que te hacen sentir un escalofrío por todo el cuerpo. No, nosotros no somos de imitar, somos más de inventar cómo llamarnos, de hacer de un simple comentario la razón de ser felices. De inventar una propia historia que nada tenga que ver con las anteriores, ni si quiera se trata de igualarla, porque todo el mundo sabe que si quieres superar algo es porque aún no lo has olvidado. Esto es crear algo nuevo que nunca imaginarías que te pasaría a ti. Creer que en cualquier momento desaparecerá porque es demasiado increíble, pero levantarte con la certeza de que el primero que te dará los buenos días es él.

Y no, no necesito que me diga nada para saberlo todo, hay veces que los actos superan a las palabras. Y él... Bueno, él ha reinventado la mayoría de mis esquemas. Es casi imposible para mí no caer en su tentación y, aunque sé que podría haber una salida a ella, intentaré no encontrarla nunca. Porque quiero seguir sintiéndole conmigo, quiero saber que estará ahí y que sepa que yo estaré también. Quiero todo, y lo quiero con él.

Estudiante de periodismo, o al menos lo intento. Enamorada de la radio hasta las trancas, y unas con ganas de escribir incesantes. Potterhead súper declarada. Mi amor se divide entre Madrid y Andalucía.
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