Ya no estoy segura

A veces hay que alejarse para darse cuenta de cuánto necesitas volver.

Ya no estoy segura. No sé si piensas en mí o si me echas de menos. No sé si quiero saberlo. Por no saber, no sé nada. No sé era tu respuesta favorita. Pero sigo sin estar segura. 

Se acabaron los abrazos y los besos. Se acabaron las conversaciones y las risas. Se acabaron los momentos. Se acabaron el tú, el yo, el nosotros.

Se acabaron nuestras cosas; las rutinas, las noches, las tardes y las mañanas. Se acabaron las lágrimas. Se acabaron los sueños, los proyectos de futuro y los miedos a perdernos porque, aunque no quiera aceptarlo, ya estamos perdidos. Sigo sin estar segura de si quiero avanzar o estancarme en tu recuerdo. 

Creo que si te arrepientes, volveré a caer. Creo que si te decides pronto, te esperaré siempre. Creo que si no eres tú, no es nadie. 

Ahora ya no. Ya es tarde. Ya no creo nada. Tengo miedo y ganas de vivir. Estoy bien. Mejor que nunca. O eso creo.

Pero si vuelves aquí estaré. Donde te prometí estar. Donde me prometiste que esto iba a durar para siempre. Y mírame ahora, aquí estoy. Por si vuelves. Para que vuelvas.

No estoy segura de lo que me dijiste antes de irte. No sé si me prometiste que ibas a volver. Pero me enseñaron que la esperanza es lo último que se pierde. Me enseñaron que el primer amor nunca se olvida; que el tiempo pone todo en su lugar y que a veces hay que alejarse para darse cuenta de cuánto necesitas volver. Y por eso estoy aquí, por si decides dar la vuelta. 

Todavía no sé qué es lo que piensas. Aunque tampoco estoy segura de si quiero saberlo. Estamos bien así. O eso queremos creer. 

Ya no estoy segura.

Y es que dicen que lo que es real, dura para siempre. 

[Colaboración: Geles]
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